TENDENCIAS SALUD – El daño de la comida basura sobre el hígado

hamburguesas

El consumo constante de la denominada comida chatarra o “fast-food”, alimentos ricos en grasas saturadas y perniciosos condimentos para la salud, produce serios daños en el hígado.

A veces resulta muy tentador para quien anda apurado, con mucha hambre y necesita comer algo en poco tiempo, ingresar a un local de comida rápida y pedir a la carta cualquier bocado del menú, como papas fritas, hamburguesas, empanadas fritas, aros de cebolla o simplemente, un completo.

La denominada “fast-food” es un tipo de comida muy característica en estos tiempos y ha ganado terrenos insospechados que permiten poner énfasis en los malos hábitos alimenticios de la sociedad moderna, que a costa de una dieta rica en grasas saturadas, sal y perjudiciales condimentos para aliñarlos, tales como el azúcar, generaría serios daños a la salud.

Lejos el órgano más afectado con la sobredosis de grasa es el hígado, pues está comprobado científicamente, a través de estudios sobre su comportamiento, que tras años de ingerir comida chatarra, los efectos en este órgano serían muy parecidos a los que produce la hepatitis.

En el mundo hay millones de restaurantes de comida rápida, que tienen como público objetivo a millones de clientes satisfechos y cautivos, especialmente con los alimentos que publicitariamente se ven sabrosos, sin embargo, no son más una bomba de calorías, grasa y azúcar.

Sin ir más lejos, las papas fritas son un símbolo de diversión y momentos felices en estos locales, pero son por lejos lo más dañino, a causa de todo lo que les agregan para que queden bien crujientes y doradas, incluso azúcar para que adquieran esa consistencia externa.

Lo preocupante es que son los niños los más entusiastas a la hora de asistir a estos locales, debiendo someterse a muy temprana edad a peligrosos estimulantes del colesterol y el sobrepeso.

Incluso el tema puede ser aún más preocupante, tal como lo advirtió en una reciente entrevista el doctor Drew Ordon, autor del libro  éxito de ventas en Estados Unidos, “Mejor en 7″, en el que reveló los resultados de un estudio sobre el consumo regular de comidas rápidas, las cuales son particularmente nefastas para el hígado, y tienen muchas complicaciones sorprendentes y peligrosas para las personas que las consumen.

“Todos somos culpables de lo que está sucediendo, y de vez en cuando hay que derrochar, pero el problema es que muchas personas están consumiendo comida rápida, especialmente los niños, que la convierten en su alimento básico, y creo que ese es el punto, pues la cantidad de grasa y grasa saturada crean una condición llamada hígado graso”, advirtió.

Las alteraciones

Lo relevante de la investigación es que con un mes de visitar frecuentemente  los restaurantes “fast food”, ya se pueden notar cambios significativos, no sólo afectando los niveles del colesterol y el volumen del abdomen, sino que también la composición de las enzimas del hígado.

Ordon describió tales alteraciones de las enzimas hepáticas, detallando con pruebas fehacientes que los daños sufridos por el hígado son peligrosamente parecidos a los que deja una hepatitis, situación que puede conducir a una insuficiencia hepática.

Los investigadores encontraron que incluso la comida que se dice “saludable” y que venden en estos locales, tales como las ensaladas frescas de diversas hortalizas, frecuentemente se les añaden productos químicos, especialmente descongelantes para su conservación y evitar su descomposición.

Tratamiento del hígado graso

El llamado hígado graso en términos médicos es conocido como esteatosis hepática y se asocia comúnmente con el consumo de alcohol o algún síndrome metabólico, por ejemplo la diabetes, hipertensión y obesidad.

El hígado graso es una condición alarmante, sin embargo que se puede combatir especialmente con una dieta equilibrada, cuidando el peso corporal y aumentando la actividad física, ya que la mala alimentación, sedentarismo y sobrepeso son los principales factores de riesgo.

No existe una fórmula específica para combatir el hígado graso, ya que su tratamiento consiste principalmente en la modificación de los hábitos alimenticios, disminuyendo el consumo de carbohidratos (azúcares, masas, papas, pastas, pan, maíz, arroz) y de grasas de origen animal.

Junto con una alimentación más sana, es clave incrementar la actividad física, pero progresivamente ya que esto no funciona de la noche a la mañana. Debe ser producto de un plan de entrenamiento que vaya creciendo en cuanto a tiempo y carga de trabajo.

Como contrapartida hay que acrecentar considerablemente el consumo de verduras, pescados, frutos secos y lácteos descremados, prescindiendo o disminuyendo el consumo de alcohol y los medicamentos innecesarios.

Via: Guiteca




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TENDENCIAS SALUD - El daño de la comida basura sobre el hígado El consumo constante de la denominada comida chatarra o 'fast-food', alimentos ricos en grasas saturadas y perniciosos condimentos para la salud, produce serios daños en el hígado. A veces resulta muy tentador para quien anda apurado, con mucha hambre...
TENDENCIAS SALUD - El daño de la comida basura sobre el hígado <a href="http://noticiasycuriosas.com/?attachment_id=33323" rel="attachment wp-att-33323"><img class="alignnone size-full wp-image-33323" alt="hamburguesas" src="http://noticiasycuriosas.com/wp-content/uploads/2013/03/1125.jpg" width="250" height="163" /></a> El consumo constante de la denominada comida chatarra o "fast-food", alimentos ricos en grasas saturadas y perniciosos condimentos para la salud, produce serios daños en el hígado. A veces resulta muy tentador para quien anda apurado, con mucha hambre y necesita comer algo en poco tiempo, ingresar a un local de comida rápida y pedir a la carta cualquier bocado del menú, como papas fritas, hamburguesas, empanadas fritas, aros de cebolla o simplemente, un completo. La denominada “<strong>fast-food</strong>” es un tipo de comida muy característica en estos tiempos y ha ganado terrenos insospechados que permiten poner énfasis en los malos hábitos alimenticios de la sociedad moderna, que a costa de una dieta rica en grasas saturadas, sal y perjudiciales condimentos para aliñarlos, tales como el azúcar, generaría serios daños a la salud. Lejos el órgano más afectado con la sobredosis de grasa es el hígado, pues está comprobado científicamente, a través de estudios sobre su comportamiento, que tras años de ingerir comida chatarra, los efectos en este órgano serían muy parecidos a los que produce la hepatitis. En el mundo hay millones de restaurantes de comida rápida, que tienen como público objetivo a millones de clientes satisfechos y cautivos, especialmente con los alimentos que publicitariamente se ven sabrosos, sin embargo, no son más una bomba de calorías, grasa y azúcar. Sin ir más lejos, las papas fritas son un símbolo de diversión y momentos felices en estos locales, pero son por lejos lo más dañino, a causa de todo lo que les agregan para que queden bien crujientes y doradas, incluso azúcar para que adquieran esa consistencia externa. Lo preocupante es que son los niños los más entusiastas a la hora de asistir a estos locales, debiendo someterse a muy temprana edad a peligrosos estimulantes del colesterol y el sobrepeso. Incluso el tema puede ser aún más preocupante, tal como lo advirtió en una reciente entrevista el doctor Drew Ordon, autor del libro  éxito de ventas en Estados Unidos, “Mejor en 7″, en el que reveló los resultados de un estudio sobre el consumo regular de comidas rápidas, las cuales son particularmente nefastas para el hígado, y tienen muchas complicaciones sorprendentes y peligrosas para las personas que las consumen. “Todos somos culpables de lo que está sucediendo, y de vez en cuando hay que derrochar, pero el problema es que muchas personas están consumiendo comida rápida, especialmente los niños, que la convierten en su alimento básico, y creo que ese es el punto, pues la cantidad de grasa y grasa saturada crean una condición llamada hígado graso”, advirtió. <strong>Las alteraciones</strong> Lo relevante de la investigación es que con un mes de visitar frecuentemente  los restaurantes “fast food”, ya se pueden notar cambios significativos, no sólo afectando los niveles del colesterol y el volumen del abdomen, sino que también la composición de las enzimas del hígado. Ordon describió tales alteraciones de las enzimas hepáticas, detallando con pruebas fehacientes que los daños sufridos por el hígado son peligrosamente parecidos a los que deja una hepatitis, situación que puede conducir a una insuficiencia hepática. Los investigadores encontraron que incluso la comida que se dice “saludable” y que venden en estos locales, tales como las ensaladas frescas de diversas hortalizas, frecuentemente se les añaden productos químicos, especialmente descongelantes para su conservación y evitar su descomposición. <strong>Tratamiento del hígado graso</strong> El llamado hígado graso en términos médicos es conocido como esteatosis hepática y se asocia comúnmente con el consumo de alcohol o algún síndrome metabólico, por ejemplo la diabetes, hipertensión y obesidad. El hígado graso es una condición alarmante, sin embargo que se puede combatir especialmente con una dieta equilibrada, cuidando el peso corporal y aumentando la actividad física, ya que la mala alimentación, sedentarismo y sobrepeso son los principales factores de riesgo. No existe una fórmula específica para combatir el hígado graso, ya que su tratamiento consiste principalmente en la modificación de los hábitos alimenticios, disminuyendo el consumo de carbohidratos (azúcares, masas, papas, pastas, pan, maíz, arroz) y de grasas de origen animal. Junto con una alimentación más sana, es clave incrementar la actividad física, pero progresivamente ya que esto no funciona de la noche a la mañana. Debe ser producto de un plan de entrenamiento que vaya creciendo en cuanto a tiempo y carga de trabajo. Como contrapartida hay que acrecentar considerablemente el consumo de verduras, pescados, frutos secos y lácteos descremados, prescindiendo o disminuyendo el consumo de alcohol y los medicamentos innecesarios. Via: Guiteca